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12 de FEBRERO
SOBRE LA NECESIDAD DE CAMBIAR LA LEY DE ENTIDADES FINANCIERAS
“Si no le damos manija a las PyMEs la actividad económica va a quedar en manos de las grandes empresas", dijo Bózzolo

(EL URBANO DE CHACABUCO) Edgardo Bózzolo, consejero regional del Banco Credicoop, se declaró a favor de la creación de una nueva ley de entidades financieras que obligue a los bancos a prestar la mayor parte de sus fondos a la pequeña y mediana empresa, apuntando al desarrollo del país.
El Urbano: ¿Por qué apoya la modificación de la ley de entidades financieras?
Edgardo Bózzolo: La ley de entidades financieras es de la época de la dictadura, de Videla y Martínez de Hoz. Esa ley de entidades financieras sirvió para los intereses de los grandes núcleos. Originalmente, la ley excluía a las Cooperativas, prácticamente, del funcionamiento como entidades bancarias.
La prueba está que las 1.000 cajas de crédito que había en los pueblitos, que eran el banco de los pequeños productores y los pobres, tuvieron que cerrarlas, juntarse, transformarse en bancos, porque no tenían alternativa, en virtud de que Martínez de Hoz no les había dado espacio en la ley nueva.
Cuando sucede eso, se funda una cantidad de bancos. Aparecen un montón de bancos cooperativos. En el transcurso de todos estos años algunos de los bancos cooperativos pudieron generar una buena gestión y perduraron un tiempo. Y otros desaparecieron en virtud de sus propios defectos porque eran de una conformación un poco forzada.
Hoy, hay un solo banco cooperativo en el país, que reunió a todos los bancos que en su momento había, y es el Credicoop.
Lo importante es que nosotros ahora estamos funcionando con todo lo referido a la vieja ley de la dictadura, que condiciona un montón de aspectos que tienen que ver con el funcionamiento bancario, y le da libertad al Mercado para hacer lo que quiera con las entidades financieras.
Nosotros entendemos que eso no puede ser, porque no ayuda a un funcionamiento del país, en materia de crecimiento y en materia de asistencia a distintos sectores que hoy no se pueden acercar a los bancos.
Lo que proponemos, todavía como proyecto, porque no se presentó, fundamentalmente, que los bancos tengan una regulación con respecto a los depósitos que reciben y a los créditos que tienen que dar.
El Urbano: ¿En qué proporciones?
Edgardo Bózzolo: Las proporciones son lo que hay que discutir.
La idea es que si un banco recibe de depósito 100 pesos, no puede volcar los 100 pesos para una multinacional para comprarse una empresa que esté en venta; que es lo que han hecho muchos bancos extranjeros en su momento. Capturaban depósitos en el interior del país y todos los depósitos iban a Buenos Aires y terminaban comprándose una cementera, una fábrica de galletitas, o una fábrica de aceite. Y tampoco pueden capturar los 100 pesos para prestárselo a precios usurarios a los empleados y pequeños comerciantes del interior, cobrando intereses muy exagerados.
La idea es que si un banco recibe 100 pesos, debe destinar libremente, un porcentaje, que puede ser del 40%, que lo pueden distribuir entre la mejor clientela que tenga. Pero el otro 60% tiene que estar condicionado, fragmentado para un crédito hipotecario, créditos al consumo, créditos personales, créditos a la pequeña y mediana empresa que quieran comprar bienes de capital como un torno, una máquina. Destinado únicamente a eso, y no a otra cosa.
Con lo cual, si bien se deja el negocio bancario funcionando, se condiciona la manera de prestar. Eso hace que el país funcione regularmente como algo orgánico. Si no, no se puede hacer una política en el país, que tenga que ver con el desarrollo.
Si no le damos manija económica a la pequeña y mediana empresa que es la que más provee mano de obra, para que pueda crecer en una determinada actividad, el país no va a crecer orgánicamente, y las grandes empresas se van a quedar con toda la actividad económica.
El Urbano: ¿De qué manera afectaría el cambio de ley a la situación de las tasas de interés?
Edgardo Bózzolo: Esto tiene que ver con eso porque ¿Qué ocurre?.
Hoy, las regulaciones que hay indican que uno tiene que observar algo que en el ámbito financiero se llama “Régimen de Basilea Plus”, donde hay que tener un encaje mínimo de determinadas cantidades, ciertos capitales mínimos. Eso produce un encarecimiento de la plata.
La gente dice: si yo voy al banco y pongo plata a plazo fijo me pagan el 10% anual, pero cuando voy a buscar un crédito me cobran el 18%, el 20%, el 22%, y a veces más.
¿Por qué sucede eso? Porque cada 100 pesos que el banco toma en carácter de plazo fijo, no puede prestar el 100%. Tiene un encaje de esos 100 pesos que quedan en el Banco Central, por el cual no recibe nada, o muy poco. Con lo cual, la tasa no es la misma con la que tomamos, por el encarecimiento de los resguardos que tiene el Banco Central con respecto a lo que uno toma.
Después está el otro aspecto que tiene que ver con la parte administrativa del banco, y la incobrabilidad del banco.
Cuando alguien deja de pagar una cuota, en el banco se hace una previsión; cuando deja de pagar dos cuotas, la previsión es mayor; y cuando ya pasa a tener una cuota más, la previsión es del 100%.
Es decir, yo le di un crédito de 100 pesos a una persona; no me pagó las cuotas; no solamente no estoy cobrando lo que dice sino que tengo que poner en el Central una suma equivalente para poder la garantía de ese crédito. Esto implica que presté 100 pero me costó 200, y tengo que cobrar los intereses por 200.
Esas regulaciones, son las que se pueden flexibilizar con la nueva ley de entidades financieras, con un montón de elementos que se pueden cambiar para darle más flexibilidad.
Lo otro que se puede hacer, que lo hacen en Brasil y otros lugares, es subsidiar parte de la tasa. El Estado se hace cargo de una parte de los intereses de los créditos que toma la gente, si es para determinada cosa.
Si yo voy a construir una vivienda, no puedo prestar al 12%, al 13% anual porque evidentemente no se va a poder pagar. Pero si el Estado me da 5 puntos de los 12, porque lo subsidia, ya puedo tomar un crédito hipotecario de cierto nivel.
Y lo mismo pasa si tengo una pequeña empresa y quiero comprar una máquina. Esa máquina va a producir un producto, por lo cual se van a cobrar impuestos, y va a haber un puesto de trabajo. Entonces el Estado, en su función social, también contribuye con parte de los intereses de esos préstamos.
El Urbano: ¿Qué eco cree que va a tener esta propuesta en el Congreso de la Nación?
Edgardo Bózzolo: Nosotros, por supuesto, sabemos que las leyes salen cuando hay consenso y mayorías, y no es fácil, en un ámbito como en el que nosotros tenemos trabajar, porque tiene que ver con la plata, con la parte financiera, lograr ciertas mayorías.
Lo que pasa es que el Congreso está también integrado por muchos sectores de distintos lugares a los que les interesa que la actividad económica en las provincias también funcione, y esto apunta a eso; que haya una distribución equitativa, que no se quede toda la plata en la Capital Federal, y que los recursos del interior, se distribuyan en el interior.
El objetivo de la ley, es ese.
Hay que conseguir un consenso. No es fácil.
Cuando se empezó a hablar de la ley de radiodifusión parecía que era imposible porque enfrente teníamos al Grupo Clarín, y al Grupo Telefónica, que se habían quedado con todos los medios de radiodifusión del país y era muy difícil. Sin embargo, la ley salió, hoy se están otorgando licencias a las cooperativas y organizaciones no gubernamentales, a núcleos sociales, empiezan a aparecer otros grupos particulares en la compulsa por los nuevos medios, y eso da una diversidad y les permite a todo el mundo entrar.
Parecía una ley imposible de sacar y se sacó.
Tampoco podemos pensar que esta va a ser una ley fácil de sacar, pero es evidente que una ley de la dictadura no puede seguir siendo el factor de regulación de los entes financieros del país.
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