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21 de FEBRERO
ADIOS A UNA MURGUERA
Requiem para Alma

la murguera fallecida en el incendio

(EL URBANO DE CHACABUCO) Mientras resuenen nuestros bombos; siempre que salgamos a surcar la calle con nuestro humilde arte, serás Alma de la murga. Imagino que el más allá murguero dista mucho del cielo del Dante, donde coros rigurosamente ordenados por escalafón afinan alabanzas al poder. Allá andarán las comparsas de espíritu irreverente, a contramano por el orden celestial, haciendo temblar infiernos, despertando nostalgias y carcajadas; allá estarás bailando, quizá con Palito, o haciendo cantar al Canario Luna. Sé que tu brisa me dictará coplas de ensueño.
Trajiste de regreso a la Uru después de 4 años para sumarte a la murga, ahora como madre e hija. Cómo si el carnaval te hubiera acunado en su vientre, placentera. Y siempre quise agradecértelo, no solo por traerla de la mano –porque nos encariñamos con cada uno que viste nuestros colores-, sino por cumplir aquellas cosas que soñamos: que Le Cafillo sea un espacio para disfrutar en familia.
Desenvuelta, saltabas al cuello de cada murguero, con la confianza de todo niño que es criado entre corazones, más que entre algodones. Como te sobraba carácter bastaba tu voz suave para hacerte escuchar. Una sonrisa atrevida, cabrona, callejera, atisbaba ese temperamento de pequeña muñeca brava a punto de estallar ante la menor injusticia: ¡cuántas cosas descubrimos de tu madre en ti!
Y todo aquel que te haya visto en el corso durante el 13 y 14 de febrero te recordará con ternura. Te bastó tan poco tiempo para ganarte nuestro corazón. A la gente le despertabas los mejores brillos del alma, como esquirlas que se desprendían de tu levita al ponerte a bailar; levantando el brazo para arengar al público…
Nuestra hora más triste como murga, como si el negro de nuestras levitas hubiera opacado al turquesa. Ojalá estemos a la altura de todo lo que nos reglaste para acompañar a tu madre y tu familia en este momento, para poder ver nuevamente tu brillo y tu sonrisa reflejados en sus rostros. Para que un cielo turquesa vuelva a amanecer con tu nombre bordado en lentejuelas.

Chata

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